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¡Qué ilusión, por fin podemos desempolvar nuestra equipación de Golf y volver a los campos!

Esta es la primera idea que me ha venido a la mente cuando se han empezado a aplicar las distintas fases por territorios. Pero a continuación he imaginado la situación por la que pasarán los proshops después de haber perdido parte de su mejor temporada…

En el momento en que se cerraron todos los campos, el nivel de stock de las Colecciones de Primavera-Verano para afrontar la campaña era óptimo. Llevábamos una excelente pretemporada y sabíamos que esta primavera 2020 iba a ser espectacular. Muchos habían aumentado sus compras en previsión a esta esperada campaña. Pero inesperadamente, todo ha quedado parado. Congelado en el tiempo. ¿Y ahora qué?

Por una parte, la mayoría de los proveedores ha arrimado el hombro aplazando facturas, cancelando entregas, renegociando pedidos. Es lo menos que se puede hacer. Nadie quería, ni esperaba, una situación así.

Pero ahora tenemos la oportunidad de reactivar nuestro deporte, pues es de los más seguros que puede haber. No hay contacto físico, se juega al aire libre y la distancia social es enorme (sí, va a ser mas complicado seguir la línea recta en mitad del fairway, jajaja). Además, el jugador de golf tiende a ser una persona educada, consciente de que la etiqueta va a ser “no toques, no te acerques”.

Además, cumplimos las directrices de “distancia social” y “no masificación” (el punto 5.9 de las directrices dictadas por el ICTE para la apertura de los Campos de Golf donde se habla de los Proshop, donde nos remite a la web de MINCOTUR sobre apertura de locales comerciales minoristas). Los tee-time son ideales para esto. Pero hay un punto que me sorprende. Que muchos clubs (los menos) opten por tener cerrada la tienda. ¿Cuál es el motivo?

Por lo general argumentan que el jugador viene a eso, a jugar. Y que les resultaría económicamente costoso dar de alta del ERTE a un empleado que atienda a las ventas. Creo que es un gran error y voy a intentar dar mi humilde punto de vista.

¿Qué vamos a hacer con todo ese stock de temporada que cuelga en las tiendas y llena los almacenes de los clubs? Esa ropa de la Colección Primavera-Verano que cuando llegue Otoño-Invierno tendrá que ser vendida posiblemente a un precio reducido.

No pasará lo mismo con bolas, guantes, tees, arreglapiques, etc. que son consumibles más atemporales, aunque alguien debería poder venderlo también al jugador que lo necesite al volver al campo.

En los cursos de Gestión de Proshop que impartí para la AEGG (formación, gestión y técnicas de ventas para incrementar la rentabilidad del proshop) y para Golf Gestión (Curso Superior de Gestión de Campos de Golf) insistía mucho en lo importante que es gestionar correctamente los stocks para tener el máximo beneficio. Y una de las frases que repetía es: “cuando llegue el momento de hacer rebajas, sin piedad!”.

Pues bien, esta es mi propuesta. Es el momento de apelar a la solidaridad y compromiso de los jugadores con su club.

¿Y si hacemos una oferta especial, con un combo que incluya Green-Fee + 1 Prenda a súper descuento como “Support our Shop, your Shop”?

La ropa, por ejemplo, puede ser ofertada a -40% o a -50% (si son 2 prendas). Pero vamos a ganar mucho…un cliente agradecido y contento porque está siendo solidario con la situación del club, un empleado que va a ser rescatado del ERTE y se sentirá activo de nuevo, y una disminución de stock imprescindible en esta tesitura.

Hay que adaptarse a la nueva normalidad lo antes posible, y si bien los fabricantes vamos a ajustarnos a las necesidades de cada cliente para con los pedidos de OI20, tanto en volumen como plazos de pago, lo ideal es que reduzcamos al máximo el inmovilizado y lo convirtamos en efectivo.

Son momentos de prudencia, sí. Pero también de romper con los paradigmas, de innovar, de ser proactivos.

La crisis nos obliga a reinventar nuestra manera de hacer ocio y negocio. Es el momento ideal para ello. Creo que al final hay que saber aprender de las desgracias y sacar fortalezas de ello.

Y veréis, nada va a ser igual nunca más. Pero lo asombroso de la vida es que todo está siempre cambiando, y solo las especies que saben adaptarse sobreviven. Fuente: Enric Meier