Desde la Casa Club

La formación cuando se comparte se multiplica

¿Subiría en un ascensor cuando al llamar a un piso una voz en off le informa que hace un año que no le hacen mantenimiento? O ¿Dejaría que en el autobús donde viajan sus hijos lo condujese un chofer con nueve dioptrías sin las gafas puestas?... A buen seguro en ambos casos en voz muy alta contestaría “NO” a sabiendas que estaría en situación de AUTORIESGO.

No olvidemos que el éxito en este competitivo y mediático mercado de oferta DEPENDE DE LA FORMACIÓN QUE ACTÚA COMO LAS DIOPTRÍAS, QUE PERMITEN VER ANTES, MÁS Y MEJOR para querer y poder salir de la zona de confort del olvidado mercado de demanda.

 

En EDUCATUR comprobamos que en los hoteles donde se desarrollan acciones formativas el personal se siente más cómodo con los retos, mejora su eficiencia profesional, se incrementa la satisfacción de los clientes y la suya propia, y en consecuencia ostensiblemente mejorando las opiniones de los clientes llegan a doblarse las ventas internas, incrementando la confianza entre todos los profesionales.

Para que la confianza se establezca, crezca y se mantenga es preciso que todos perciban un liderazgo con autoconfianza, seguridad en sí mismo, orientando a trabajar en equipo como un/a director/a de orquesta, promoviendo la creatividad, la autocrítica y los equipos mixtos, cuidando sutilmente las zonas de confianza.

Los directivos inseguros promueven la competencia en lugar de la colaboración, olvidando que sólo competir genera tensiones, desconfianza, más estrés y conflictividad castigando la credibilidad. Por el contrario la colaboración fomenta la confianza, invita a compartir los valores, incrementa la eficiencia y en consecuencia la felicidad personal y colectiva… ¡Rentabilidad social, empresarial y personal!

También los expertos de EDUCATUR observamos en los hoteles y en los restaurantes, una mayor desconfianza entre los directivos, entre los departamentos y entre unos y otros.

La crisis (con los despidos, el descenso de las ventas, la rebaja en los sueldos y la morosidad) quebró el optimismo en el futuro y, en consecuencia, incrementó la “caza” de los culpables, dificultando el desarrollo eficiente de las empresas.

¡AHORA ES CUANDO DEBEMOS ADELANTARNOS CREANDO ZONAS DE CONFIANZA!

Ahora que se habla de recuperación económica, es la nueva oportunidad para

reconquistar la confianza organizando CÍRCULOS DE SINCERIDAD con líderes que moderen y positivicen la descarga de mochilas; donde con humildad se puedan expresar, reconocer situaciones conflictivas, apreciar los errores de unos y de otros con el único compromiso de aprender, evitando el TÚ MÁS y el estilete de los SILENCIOS, porque se han guardado las desconfianzas, los miedos, el silencio, las vanidades, los rumores y las decepciones que han provocado bandas y bandos y no precisamente de música.

Es la nueva oportunidad de levantar las banderas de la armonía y la eficiencia y el cambio por trabajar en equipo, que se sientan reconocidos, valorados, compartiendo FORMACIÓN e INFORMACIÓN con coordinación y a tiempo real; con la meta orientada a unos objetivos claros y compartidos; con líderes capaces de una visión e inteligencia de 360º que, con humildad, sepan combinar “PARTICIPACIÓN CON MÉTODOS” y “LIBERTAD CREATIVA CON RENTABILIDAD

Este radical cambio del mandar personas a desarrollar equipos bien formados con el liderazgo 360º necesita de una partitura consensuada de VALORES DE LA CONFIANZA, practicando la humildad, la sensatez, la autocrítica, la sutileza en la comunicación, la honestidad y la transparencia alejando las vanidades del yo y la memoria tóxica.

Quiero confesarles que para iniciar estos procesos de ARMONIA Y NUEVAS EFICIENCIAS es preciso FORMAR, FORMAR Y SEGUIR FORMANDO a todos para conseguir que uno a uno salgan de la zona de confort para volver a ser eficientes en el nuevo mercado de oferta súper competitivo, mediático y veloz donde los clientes son más exigentes porque opinan a tiempo real, conocen las opiniones de otros clientes y saben con exactitud sus deseos para SER FELICES.

Ojalá esta reflexión, fruto de vivir más de veinte expedientes de crisis empresariales y en consecuencia sociales y personales durante esta primera parte del año, les sirva para reflexionar con humidad, buen humor y toneladas de autocrítica.

Quiero confesarles que cuando el líder trasmite honestidad, mucho trabajo y crea equipo, las soluciones son posibles. Cuando gana el pasado negativo, el individualismo o el pasar cuentas, acabamos asistiendo a un entierro.

Como siempre, nos tiene a su lado para evitar caminar hacia la “UVI” o el “CEMENTERIO”sea psicológico o empresarial. Fuente: Domènec Biosca